Mi mama es profesora de leyes y, por tanto, a menudo emplea aforismo latinos que, sin embargo, no se circunscriben a su trabajo sino que se plasman, a menudo, también en el ámbito familiar. En concreto, el que da título a esta entrada preside nuestra vida diaria desde los tiempos en los que, debido a la reciente fractura de mis patas por el atropello de un carro en mi gasolinera natal, yo no quería caminar.

Dedicado a Isa Paz, mi amiga en la distancia que me procuró el atrezzo

Como siempre que estamos en Bogotá, esta mañana salí a pasear a un parque con mi mamá.

Como siempre que estoy en el parque, hice varios amigos.

Como siempre que hago amigos, nos siguen durante un ratito.

Pero esta mañana, a diferencia de lo que ocurre siempre, el gigante y peludo pastor ovejero que nos siguió no tenía papá ni mamá a la vista... Nadie pendiente de él a lo largo y ancho del Parkway.

Nadie.

Como ya saben, al año y medio de recogerme, mi mamá adoptó a otro miembro de la familia que también encontró en la calle: mi papito.

En los últimos cinco meses logró educarlo, igual que a mi, hasta convertirlo en un ejemplar digno de admiración, aunque -no se lo vayan a decir a él, que es muy sentido- su cabeza ha resultado ser más dura que la mía.

A mi llegada a Bogotá me esperaba, sin embargo, otra desagradable sorpresa…

… Mi veterinario, con otra jeringa en la mano, para inyectarme mi segunda y última dosis de antibiótico contra la babesia. Yo, que ya empezaba a levantar cabeza, vomité una vez más todo lo que tenía en el estómago en mitad de la escalera de mi edificio y me pasé el resto del día con el rabo entre las piernas, sumida en un profundo malestar.

Ahí es cuando tomé la decisión que muchos compañeros yonkies han abordado en un momento de aguda crisis existencial: iba a dejar las drogas de una vez por todas.

En algún lugar de la vía Villao-Bogotá, 03 de febrero de 2013. 11 pm. Un aire frío despertó a Marcela cuando dormía en el asiento de atrás del carro de Steven. Él y Yamila se habían bajado para comer algo en un sencillo restaurante junto a...