Advertencia: si estás esperando ver espectaculares tomas de ni telescópica nariz, este no es tu post. En este capítulo me la paso esperando fuera... 

Cualquiera pensaría que, cuando no estamos de paseo en el Fin del Mundo, nuestra vida en Bogotá transcurre de manera previsible, apacible e, incluso aburrida... De trancón en trancón, del trabajo a la casa, de la casa al parque...

Eso no aplica, sin embargo para quien viva con mi mamá... ¡Con ella es emocionante hasta ir a hacerse un chequeo rutinario de salud! ¿No te lo crees?

La decisión se tomó casi sola...

En todo este tiempo ya habíamos escuchado hablar de "autores independientes" pero mi mamá -con su incapacidad para retener un celular a su lado por más de medio año y de planificar un viaje más allá del punto de partida- nunca se imaginó que podría ser parte de un grupo de personas que se ocupan de todos y cada uno de los pasos del proceso de edición y distribución de un libro.