Nuevo destino: la frontera con Panamá

En dos semanas inicio un nuevo viaje. Pero no se trata de un viaje cualquiera; se trata de un viaje a un lugar bien apartado llamado Apartadó. Pondré mis patas de nuevo en el Caribe, en concreto, en la frontera con Panamá. Pero eso no es, ni de lejos, lo más especial…

Lo más especial es que voy a cumplir un nuevo sueño junto con mi mamá.

Por si no sabes de que te ladro, clava tus uñas bien fuerte al sofá…

Hace un año llegó una señora a mi stand de la Feria del Libro. Me pareció simpática y completamente inofensiva, de modo que ni gruñí ni le mostré los colmillos, aunque se acercara bastante a mi mamá para hacerse oír por encima de la algarabía:

-Me envía mi amiga Gloria, que es profesora en un colegio del Urabá. Me Recomendó mucho que le lleve “La vida es Linda” para la biblioteca.

Entonces mi mamá, ni corta ni perezosa, le regaló un ejemplar.

Ese mismo ejemplar viajó casi mil kilómetros hasta caer en las garras de Camilo.

Camilo era entonces un niño de 12 años cuya especialidad no era, precisamente, mantenerse quieto. Igual que la mía no es, precisamente, dejar que extraños entren a mi guarida.

Pese a ello, Camilo devoró la espeluznante historia de mi primer año con mi mamá en pocos días y me escribió esta carta que te muestro hoy, en primicia y exclusiva:

Como te puedes imaginar a poco que la conozcas, a mi mamá le entraron súbitamente unas ganas enormes de ir a conocer el Urabá, a Camilo y al resto de cachorros de su escuela. Igual que a mí.

La idea, parecía, sin embargo, haberse perdido entre los pliegues de su cerebro hasta hace exactamente dos meses, cuando Gloria, su profesora, nos escribió un guausapp

Continuará

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